ADOLESCENTES

Los adolescentes y los adultos jóvenes tienen más capacidad que los niños más pequeños para ver el panorama completo de su enfermedad, cáncer o herida. Y, aunque pueden entender ideas más complejas sobre la enfermedad y el tratamiento, necesitan que los adultos llenen los vacíos y los apoyen.

Los adolescentes y los adultos jóvenes tienen más capacidad que los niños más pequeños para ver el panorama completo de su enfermedad, cáncer o herida. Y, aunque pueden entender ideas más complejas sobre la enfermedad y el tratamiento, necesitan que los adultos llenen los vacíos y los apoyen.

Los adolescentes que tienen cáncer u otras enfermedades desarrollan habilidades para afrontar situaciones difíciles. Sin embargo, cuando están molestos pueden tratar de actuar como adultos u ocultar sus sentimientos. Muchos se sienten cohibidos o les preocupa “no encajar” entre sus amistades. Además:

  1. Pueden sentir inseguridad o preocupación por una posible pérdida de su independencia.
  2. Pueden preocuparse por las cicatrices permanentes o, incluso, la muerte.
  3. Pueden presentar comportamientos de evasión o exageración (ira intensa, arrebatos emocionales, aumento de la agresión, etc.).
  4. Pueden ser sensibles al sentimiento de fracaso de los padres u otras personas por no haber podido evitar la enfermedad; tener expectativas poco realistas de los médicos o falsas creencias sobre el pronóstico, la recuperación, etc.
  5. Pueden experimentar dolor, ira o frustración significativos cuando se los desafía a hacer algo que alguna vez fue parte de su rutina.
  6. Pueden ser sensibles a que no se los incluya en las discusiones sobre su afección, tratamiento, etc.

Los adolescentes que tienen cáncer u otras enfermedades desarrollan habilidades para afrontar situaciones difíciles. Sin embargo, cuando están molestos pueden tratar de actuar como adultos u ocultar sus sentimientos. Pueden sentirse cohibidos o preocupados por “no encajar” entre sus amistades. Además:

  1. Pueden sentir inseguridad o preocupación por una posible pérdida de su independencia.
  2. Pueden preocuparse por las cicatrices permanentes o, incluso, la muerte.
  3. Pueden presentar comportamientos de evasión o exageración (ira intensa, arrebatos emocionales, aumento de la agresión, etc.).
  4. Pueden ser sensibles al sentimiento de fracaso de los padres u otras personas por no haber podido evitar la enfermedad; tener expectativas poco realistas de los médicos o falsas creencias sobre el pronóstico, la recuperación, etc.
  5. Pueden experimentar dolor, ira o frustración significativos cuando se los desafía a hacer algo que alguna vez fue parte de su rutina.
  6. Pueden ser sensibles a que no se los incluya en las discusiones sobre su afección, tratamiento, etc.
Señales de que tu hijo adolescente tendría dificultades para afrontar la enfermedad

Estas son algunas señales de que el adolescente que padece cáncer u otra enfermedad grave podría estar teniendo problemas para afrontar la situación. Si alguna de estas señales dura más de unas semanas o les molesta demasiado, deberías consultar a su médico o terapeuta.

Presta atención si tu hijo adolescente:

  1. quiere estar contigo todo el tiempo o quiere estar solo;
  2. se siente abrumado, nervioso o irritable con facilidad;
  3. cambia su comportamiento y se vuelve más sensible y callado, o se vuelve contestatario y se mete en peleas;
  4. tiene problemas para dormir o pesadillas;
  5. extraña a sus amigos, se siente excluido o toma malas decisiones en cuanto a sus relaciones;
  6. presenta problemas en la escuela y en actividades, como el deporte;
  7. tiene problemas para comer o se niega a comer muchos tipos de alimentos;
  8. empieza a consumir alcohol, drogas o participa en otros comportamientos de riesgo.
Formas de ayudar a los adolescentes que tienen cáncer y otras enfermedades
  1. Hazle saber a tu hijo adolescente que puede hablar contigo cuando quiera. Si las conversaciones sobre temas difíciles te generan nerviosismo, puedes leer Cómo darle malas noticias a tu hijo para obtener apoyo adicional. Sin embargo, no lo presiones para hablar si no quiere. Esto solo genera más retracción en tu hijo adolescente.
  2. Ayúdalo a identificar distintas formas de abordar sus sentimientos. Las distracciones pueden ser útiles: videojuegos, libros, música u otras actividades que disfruten. Según las restricciones médicas de tu hijo adolescente, podrá mantener sus actividades físicas (correr, deportes, yoga).
  3. Si tu hijo adolescente es hermano del hijo que tiene una enfermedad o herida, ayúdalo a encontrar recursos de apoyo adicionales, como un adulto de confianza o JustSibs, nuestra experiencia digital interactiva para ayudar a los adolescentes y preadolescentes a manejar los muchos desafíos y emociones que afrontan. JustSibs utiliza la narración visual y las actividades de apoyo para ayudarlos en todo el proceso, desde el diagnóstico de su hermano hasta el tratamiento y más.
  4. El adolescente puede sentir inseguridad o preocupación por una posible pérdida de su independencia. Incéntivalo a que le pregunte al equipo de atención médica sobre el impacto de la enfermedad o el tratamiento en su vida y actividades. Cuando sea necesario hacer cambios, háblalo con él. Este artículo sobre ayudar a los niños a sobrellevar los cambios te será de gran ayuda durante todo el proceso.
  5. Recuerda que, aunque tu hijo adolescente puede entender cuestiones más complejas, no significa que lo entienda todo. Escucha lo que tu hijo adolescente entiende de su enfermedad y tratamiento, y ayuda a llenar vacíos o corregir malentendidos.
  6. Trata de encontrar formas para que tu adolescente no pierda el vínculo con sus amigos. Gracias a la tecnología, hay muchas maneras de mantenerse en contacto a pesar de la distancia.
  7. A sabiendas de que tu hijo adolescente puede sentir vergüenza por las reacciones de sus amigos, pídele permiso antes de que vengan a visitarlo. Además, trata de pensar en cómo se siente tu hijo adolescente, porque podría no querer hablar de ello.
  8. Es posible que a tu hijo le avergüence lo que opinen sus amigos y compañeros de clase sobre su aspecto debido a la enfermedad, la herida o el tratamiento. Ayúdalo a pensar en lo que la gente podría llegar a decir y practiquen posibles respuestas (por ejemplo, si alguien lo mira fijo, podría sonreír o saludar). Nuestra guía Cómo ayudar a tu hijo a responder preguntas sobre el cáncer o la enfermedad grave te será útil.
  9. Diseña un plan con la escuela para ayudar a tu hijo adolescente a no perder el ritmo escolar. Algunos hospitales tienen maestros en el personal que pueden ayudar con la tutoría o comunicar las necesidades de tu hijo adolescente a la escuela.

En el Hospital/Clínica:

  1. Cuéntale a tu hijo adolescente acerca de las pruebas o los procedimientos que le realizarán. Permítele saber si experimentará cambios en su aspecto o en el funcionamiento de su cuerpo.
  2. Incluye a tu hijo adolescente en las decisiones de tratamiento y otras opciones, siempre que sea posible.
  3. Habla sobre la privacidad en el hospital o área de la clínica. Pregunta al personal de salud si tu hijo puede usar su propio pijama, en lugar de la ropa de hospital. También es útil identificar otras formas en que tu hijo adolescente puede mantener su independencia.
  4. Pide a sus médicos, enfermeras y otros ayudantes que hablen con él sobre otras cosas que no sean la enfermedad. La plantilla “Todo sobre mí” puede ser útil para compartir más información sobre el niño y sus intereses.

Información adicional:

  1. Cómo apoyar a los adolescentes que tienen enfermedades y heridas
  2. Cómo ayudar a los adolescentes en la transición hacia la atención médica para adultos
  3. Pódcast de InvisiYouth Chat Sessions sobre el apoyo a adolescente y adultos jóvenes, las necesidades de los hermanos y el apoyo a los cuidadores en YouTube, Apple y Spotify.
Ayudar a los adolescentes durante los procedimientos médicos

A veces, la mejor forma de ayudar a un adolescente durante la aplicación de una inyección u otro procedimiento médico es buscar una distracción. Ayúdalo a mirar, a pensar o a dejarse llevar por otra cosa. Pueden buscar otros temas de conversación, escuchar música, mirar un video o jugar un juego en el teléfono.

Puede sonar extraño, pero se ha demostrado que las frases tranquilizadoras, como “solo te dolerá un poco”, “eres muy valiente con este dolor” o “me apena tanto que te duela”, aumentan el dolor o la angustia durante un procedimiento. Entonces, concéntrate en la distracción y elogia a tu hijo adolescente por acciones ESPECÍFICAS (“¡Qué bien que no te moviste y te concentraste en el juego!”).

  1. Puedes aprender más sobre la técnica de la distracción y cómo usarla en estos videos sobre “La distracción en acción”.
  2. También puedes inscribirte en la herramienta Distracción en acción gratuita, que tiene recomendaciones en función de cada niño particular (esta herramienta está diseñada para niños más pequeños, pero gran parte de la información también puede aplicarse a tu hijo adolescente).

 

Cómo hablar con los adolescentes sobre las enfermedades

Nadie conoce a tu hijo adolescente mejor que tú. Aprovecha esas experiencias para hablar con él sobre las cosas que son difíciles o desafiantes. El especialista en vida infantil, los médicos y las enfermeras también pueden aportar sugerencias específicas sobre cómo explicarle la enfermedad o el tratamiento en términos que puedan entender. A continuación, encontrarás algunas sugerencias para romper el hielo. Generales:

  1. “¿Cómo estás? ¿Estás preocupado o asustado por algo?” “Cuando algo me preocupa, me ayuda hablar con alguien”.
  2. “Si no tienes ganas de hablar en este momento, ¿te gustaría hacer un dibujo sobre lo que sucede y cómo te sientes?” “Antes de la enfermedad/herida, la vida era algo diferente. Hablemos sobre cómo cambiaron las cosas y lo que eso significa para (la semana, el mes, el año, la vida)”.
  3. “Está bien que te sientas triste porque las cosas cambiaron y ya no puedes _________. ¿Por qué no hacemos una lista de las cosas que te gustaría hacer y vemos si hay alguna forma de hacerlas?”
  4. “El médico dijo que todavía no puedes volver a la escuela. Vamos a hablar con la escuela sobre tus tareas para que no pierdas ritmo”.

Hospital/Clínica:

  1. “El hospital o la clínica es un lugar nuevo para todos. Si tienes preguntas mientras estamos allí, no te las guardes, así podemos encontrar las respuestas. ¡Responder tus preguntas es parte del trabajo de los médicos y las enfermeras!”
  2. Trata de incluir a tu hijo adolescente en las decisiones, siempre que sea posible. “Los médicos me hicieron algunas preguntas sobre tu atención. Como se trata de tu cuerpo, nos gustaría saber lo que piensas”.
  3. “Algunos medicamentos se administran con una aguja y puedes sentir un pinchazo. Tu misión es quedarte quieto mientras la enfermera/el médico hace su trabajo. ¿Qué puede ayudarte durante el procedimiento?” Habla con tu hijo adolescente sobre cosas que lo ayuden a distraerse durante el procedimiento, como escuchar música o ver una película.
  4. Nota: Habla con el especialista en vida infantil, las enfermeras y los médicos sobre lo que tienen por delante y elige tus palabras en consecuencia. Es importante no hacer promesas que no sean realistas, por ejemplo, “apenas sentirás el pinchazo”.

Tipos de hospitales:

  1. Hospital de Niños: “tenemos que ir al hospital para que te den medicamentos. Es un hospital solo para niños y jóvenes”.
  2. Piso de pediatría en un hospital de adultos/comunidad: “tenemos que ir al hospital para que te den medicamentos. Este hospital tiene un sector en el que se ayuda a los jóvenes como tú”. (Piso de pediatría en un hospital de adultos/comunidad)
  3. Hospital Comunitario sin piso de pediatría: “tenemos que ir al hospital para que te den medicamentos. En este hospital, se atiende a adultos y a jóvenes. Los médicos y las enfermeras saben cómo ayudar a los adolescentes como tú”.

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