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Cómo apoyar tu relación cuando tu hijo está enfermo
Cindy Kerr / 14 de febrero de 2019
Cuando mi hijo Ryan fue diagnosticado con cáncer, estaba aterrorizada por él y preocupada por cómo su enfermedad y las hospitalizaciones afectarían a mis dos hijas. Nunca se me ocurrió pensar en el impacto que podría tener en la relación con mi esposo, hasta más tarde.
Durante el primer año éramos como barcos que se cruzan en el medio de la noche. Cada uno tenía su camino: uno iba al hospital y el otro se iba al trabajo o se quedaba en casa con las niñas. Como la mayoría de las parejas, habíamos tenido nuestras alegrías y tristezas. Lo que empezamos a notar fue que los altibajos eran más intensos y que, en ocasiones, sobrecargaban nuestro matrimonio. Pero a pesar de todo, pudimos apoyarnos mutuamente en la montaña rusa de emociones y descubrimos que nuestra relación se había fortalecido.
La mayoría de los estudios muestran que la angustia conyugal aumenta para los padres de niños que tienen enfermedades crónicas. La buena noticia es que la tasa de divorcio en estas parejas no es más alto.1 Dicho esto, hay que trabajar duro. Reuní algunos consejos, basados en la investigación y mi propia experiencia, que pueden ayudarte a mantener tu relación fuerte.
Nueve maneras de mantener tu relación mientras tu hijo está en tratamiento
Recuerden que son un equipo
No importa en qué etapa del tratamiento estén, encontrarán desafíos, preguntas y cambios. Y no siempre estarán de acuerdo en lo que es mejor para su hijo. Cuando haya desacuerdos, traten de recordar que están en el mismo equipo. Resuelvan los problemas y concéntrense en encontrar la mejor solución para la familia, no en que haya un ganador.
Encuentren tiempo para ustedes
Entre las hospitalizaciones, el trabajo, el cuidado de niños y los millones de otras responsabilidades que enfrentan, es difícil encontrar un momento libre en el día. Y es prácticamente imposible conectarse a nivel emocional con alguien si no están juntos nunca. Traten de establecer un momento fijo para reconectarse. Pregúntense cómo están, no hablen solo sobre las novedades médicas.
Compartan su experiencia y pregunten lo que necesitan
Es normal a veces sentirse desvinculado de la pareja o como si ya no se conocieran. ¡Han pasado por mucho y probablemente hayan cambiado! Pero, lo más probable es que no sean lectores de mentes. Necesitan hablar con claridad y comunicar sus necesidades. ¿Qué los estresa? ¿Cómo se sienten acerca del diagnóstico/tratamiento de su hijo? ¿Qué tipo de apoyo necesitan en este momento?
No se olviden de elegir el momento y el lugar adecuados. Los hospitales no son lugares propicios para tener conversaciones privadas y profundas. Si tienen que hablar allí, pidan al personal una habitación tranquila. Traten de escoger un momento en el que la pareja no tenga prisa y, si es posible, esté bien descansada.
Pregunten, luego escuchen
Dense la oportunidad de hablar, cada uno a la vez. Es posible que necesiten un poco de estímulo, así que hagan preguntas directas sobre cómo se sienten y qué necesitan. Cuando respondan, escuchen con atención. No busquen solucionar el problema de inmediato ni dar sus opiniones. Las experiencias y las formas de afrontamiento de cada uno pueden ser muy diferentes, pero no por eso menos válidas.
Compartan la carga y agradezcan
Hacer malabares con todo puede ser abrumador. Ayúdense mutuamente a reducir el estrés diario del trabajo, el cuidado de los niños, las tareas domésticas y las necesidades médicas. La creación de roles y responsabilidades claramente definidos podría facilitar esto.
Y no se olviden de agradecer. Con todo lo que están pasando, es normal sentirse menospreciado. Un simple gracias realmente puede marcar la diferencia.
Cuida de ti para ser una mejor pareja
Es probable que estés cansado de oír “tienes que cuidarte”. Satisface tus necesidades básicas (¡nadie está en su mejor momento si no durmió bien o tiene hambre!) y encuentra una forma de liberar el estrés. Luego, ayuda a tu pareja a hacer lo mismo.
Apóyense en otras personas
Nadie puede ser todo para una sola persona. Si bien puede ser tu mayor apoyo, tu pareja también está pasando un mal momento. Apóyense en los amigos y familiares cuando necesiten hablar con alguien imparcial, un descanso o ayuda adicional. Estarán deseosos de ayudarlos.
Estén atentos a las zonas problemáticas
Las investigaciones han demostrado que el inicio y la finalización del tratamiento suelen ser los momentos en que las parejas se sienten menos conectadas.2 Al principio, hay muchas decisiones y ajustes por hacer, mientras que al final, aparecen otros conjuntos especiales de desafíos. No pierdan la comunicación, aun cuando parezca que hay un millón de cosas que hacer.
A veces, necesitan acudir a un profesional
Busquen consejería u otra forma de apoyo profesional si creen que podría ayudarles. Pueden hacer de forma individual o juntos. Se están enfrentando a una situación increíblemente desafiante. No hay vergüenza en necesitar una guía. Un profesional puede ayudarlos a comunicarse y a lidiar con el estrés de manera más efectiva, abordar nuevos desafíos y preservar la conexión.
Ninguna relación es perfecta, pero a fuerza de mucho amor y trabajo juntos, pueden lograrlo.
¿Quieren conocer más formas de apoyar a la familia y a ustedes mismos? Visiten la página Cuidadores.
Fuentes: [1] Sabbeth, B. F. y Leventhal, J. M. (1984). Marital adjustment to chronic childhood illness: A critique of the literature. PEDIATRICS, 73 (6), 762-768. | [2] Katz, Lynn Fainsilber, Kaitlyn Fladeboe, Iris Lavi, Kevin King, Joy Kawamura, Debra Friedman, Bruce Compas, David Breiger, Liliana Lengua, Kyrill Gurtovenko y Stettler, Nicole. “Trajectories of Marital, Parent-Child and Sibling Conflict During Pediatric Cancer Treatment”. Health Psychology 37.8 (2018): 736-745. Psycnet.apa.org. Sitio web. 11 de febrero de 2019.