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Preparar a tu hijo para una resonancia magnética
La resonancia magnética, o RMN, es una prueba diagnóstica cada vez más común por la simple razón de que es segura, eficaz e indolora. Al igual que una radiografía o una tomografía computarizada, toma imágenes detalladas de los órganos y estructuras del cuerpo. Pero, a diferencia de muchos otros procedimientos de imágenes, puede obtener imágenes 3D claras sin usar radiación. Muchos niños pueden tener que hacer una o más durante el diagnóstico y tratamiento de una enfermedad o herida, incluido el tuyo.
Sin embargo, como cualquier procedimiento médico, una resonancia magnética puede ser aterradora. El paciente se coloca en un espacio estrecho y rodeado de ruido fuerte. Y para hacerlo más complicado, se les requiere que permanezcan completamente quietos durante 30 minutos o más a fin de obtener una imagen clara. Esto puede ser complicado en cualquier circunstancia, pero para un niño, lo es más.
Nosotros (junto con tu equipo médico) estamos aquí para ayudar. A continuación, encontrarás algunos pasos simples y consejos para ayudarte a preparar a tu hijo para una resonancia magnética.
Ayudar a tu hijo a afrontar una resonancia magnética
Explica quién, qué, cuándo, dónde y cómo
Puede que te parezca prudente no hablar sobre el procedimiento para evitar poner nervioso a tu hijo, pero explicarle en detalle puede disminuir su ansiedad y darle una sensación de control. En las semanas previas, es bueno revisar lo básico varias veces: qué es una resonancia magnética, por qué la necesitan y qué sucederá antes, durante y después.
Quieres evitar sorpresas el día del estudio, así que sé lo más específico posible. Puedes contarle que la máquina es como una dona gigante que tiene una cama en el medio que se desliza. Explica que tiene que acostarse en la cama frente al resonador magnético y que, tal vez, les ofrezcan una manta. También le colocarán una correa con velcro por el cuerpo, como un cinturón de seguridad. Es importante mencionar que la cama se moverá más cerca de la máquina, pero que la máquina en sí no lo tocará ni le hará daño.
A continuación, puedes contarle exactamente qué parte del cuerpo se examinará y cuánto tiempo durará el estudio. Es útil darle contexto a la duración, por ejemplo, podrías decirle que 30 minutos es lo que dura su programa favorito. Si tu hijo necesitará una vía intravenosa para administrar el contraste o un sedante, anticípate a la experiencia y dile que puede sentir un leve pellizco al principio, pero que pasará pronto.
Por último, puedes describir los sonidos o familiarizar a tu hijo con ellos utilizando aplicaciones de simulador, grabaciones y videos. También hay una amplia variedad de videos que explican el procedimiento, como esta caricatura del Hospital Infantil de Filadelfia. No te olvides de que el equipo médico de tu hijo está allí para ayudar. Pregunta si hay un especialista en vida infantil u otro profesional médico que pueda realizar un recorrido por la sala del resonador magnético de antemano u ofrecer otras formas de apoyo.
Si tu hijo se pone nervioso mientras le describes estas cosas, puede ser útil recordarle que estarás cerca durante todo el estudio y que no sentirá dolor. También tendrá un botón de llamada que puede usar si se asusta demasiado.
Tendrá muchas preguntas. Solo responde con la mayor honestidad posible y con palabras que pueda entender. Si no sabes cómo responder, escribe la pregunta para hacérsela al equipo de atención. Es mejor decirle a tu hijo que no sabes la respuesta que inventarla.
Dale una misión a tu hijo
Para obtener una imagen clara, es fundamental que tu hijo permanezca quieto durante todo el escaneo. Esto puede ser un desafío para muchos niños, sobre todo porque es una situación incómoda y extraña. Una manera de ayudar a tu hijo a sentirse parte y no víctima es asignarle una misión. Explícale que su misión es mantenerse lo más quieto posible y que es muy importante que la cumpla para que los médicos puedan tomar imágenes claras del interior de su cuerpo. Luego, practiquen mediante un juego, por ejemplo.
Desafíalo a un juego de “estatuas” para ver cuánto tiempo pueden mantener una pose. Si tienes otros niños, esta es una gran oportunidad para incluirlos e invitarlos a jugar. Vean quién puede sostener la pose más tiempo o quién puede hacer la estatua más ridícula. Incluso podrías inventar premios, como elegir la próxima comida. En algunas resonancias, se pide que el niño contenga la respiración, por lo que también es importante practicar cómo seguir las indicaciones del equipo de atención médica.
Empodéralo con herramientas de afrontamiento
Como sucede con muchos procedimientos, una resonancia magnética puede ser una experiencia aterradora o abrumadora. Es por eso que las técnicas saludables de afrontamiento y relajación son tan importantes. Piensen juntos en ideas o en las herramientas de afrontamiento que podrían usar. Puedes hacer sugerencias, pero en la medida de lo posible deja que tu hijo tome la iniciativa, ya que la elección es empoderadora y puede reducir el estrés.
Los ejemplos incluyen auriculares con música relajante, tapones para los oídos, pensar en su película o libro favorito y sostener un juguete especial (si no tiene metal y ha sido aceptado por su equipo de atención). Y, por supuesto, la distracción más importante de todas, tenerte a ti, su cuidador, cerca para ayudarlo a mantener la calma y sentirse seguro.
Para obtener más consejos y técnicas de ayuda a tu hijo, visita la página Niños.
Escribe el plan y la práctica
Tener un plan escrito en papel puede tener un impacto sorprendentemente grande. Una vez que hayas preparado a tu hijo para lo que les espera e identificado sus técnicas de afrontamiento preferidas, escribe todo, desde el comienzo del día hasta cómo celebrará su éxito. Luego, practica, practica, practica, en especial, cuando empiecen a aparecer los nervios por el estudio.
Al igual que te preparas para un gran juego o desempeño, la práctica ayuda a desarrollar confianza y a reducir la ansiedad. Puedes simplemente usar sus técnicas de afrontamiento cuando aparezcan los nervios o ensayar todo el día. Los niños más pequeños también pueden hacer juegos de rol con animales de peluche u otros juguetes favoritos.
Por último, trabaja la calma y las buenas herramientas de afrontamiento de tu parte. Seguramente tendrás cierto nerviosismo que manejar mientras imaginas cómo tu hijo manejará el procedimiento y los resultados. Cuando te sientas ansioso, sé honesto con tu hijo y muéstrale maneras saludables de afrontar la situación (para obtener ideas sobre cómo manejar la ansiedad, visita Cuidar de ti). Después de todo, eres el modelo a seguir más poderoso de todos. Recuerda: tú tienes un plan, en el equipo de atención son expertos y todo terminará pronto.