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Cómo darle malas noticias a tu hijo
27 de marzo de 2019
Ningún padre quiere tener que darles malas noticias a sus hijos. Lamentablemente, cuando nos enfrentamos a una
enfermedad o herida que cambia la vida, surgirán muchas conversaciones difíciles. Los temas pueden variar de un diagnóstico molesto o incluso algo más pequeño, como limitaciones debido a los tratamientos.
Es natural no quedar dar malas noticias, pero ser abierto y honesto con tu hijo lo ayudará a afrontar la situación. Saber siempre es mejor que preocuparse por lo desconocido, y compartir información muestra que confías en él y lo valoras. Además, aunque nunca es divertido, es una oportunidad para que tu hijo aprenda a lidiar con los desafíos y fortalezca su resiliencia para recuperarse.
Consejos para tener conversaciones difíciles con los niños
Entonces, ¿por dónde empezar? Primero, confía en tus instintos. Nadie conoce las necesidades únicas de tu hijo y su personalidad mejor que tú. Luego, puedes seguir estos consejos para hablar sobre temas difíciles con tu hijo enfermo o herido y sus hermanos.
Prepara lo que quieras decir
Una planificación avanzada puede facilitar mucho las conversaciones difíciles. Practica no solo lo que quieras decir, sino también tus respuestas a posibles preguntas.
Usa palabras que tu hijo pueda entender. ¿Estás desconcertado? Puedes encontrar algunas frases útiles basadas en la edad de tu hijo aquí. Los médicos de tu hijo, el especialista en vida infantil o las enfermeras también son excelentes recursos y pueden ayudarte con términos más amigables para la situación específica de tu hijo.
Elige un momento y lugar tranquilo
Todos estamos haciendo malabares con un millón de cosas. Puede ser difícil encontrar un momento para recomponerse, pero las conversaciones importantes como estas necesitan toda tu atención. Encuentra un momento y un lugar en el que tus hijos sean el centro de atención. ¡Y no te olvides de apagar o guardar el teléfono!
Pregunta lo que saben
Comienza preguntándole a tu hijo lo que sabe. Escucha, escucha y escucha.
Aunque puedes pensar que le ocultaste las noticias, ten presente que los niños son grandes observadores y que notan los cambios en ti o en el hogar. Preguntar lo que saben te da un lugar para empezar, y la oportunidad de aclarar los malentendidos.
Di la verdad
Querrás proteger a tu hijo, pero debes seguir el camino de la verdad. Además de aumentar su incertidumbre y su estrés, guardar secretos les enseña que está bien mentir si existe una buena razón. Y esto puede hacer que te oculten información si piensan que te hará sentir mal.
Explica los hechos de una manera que tu hijo pueda entender. No es necesario dar detalles gráficos, pero explica lo suficiente para mantenerlo informado.
Ayuda a tu hijo a nombrar sus sentimientos
Alienta a tu hijo a expresar sus pensamientos y sentimientos. Conviértete en un buen oyente, aunque sea duro escuchar lo que tu hijo tenga para decir. No podemos evitar que los niños se sientan tristes, pero podemos acompañarlos en su tristeza.
Ayuda a tu hijo a identificar sus sentimientos, como miedo, enojo, celos o culpa. Hazle saber que es normal y que está bien tener emociones fuertes sobre la situación.
No te sorprendas si no quiere hablar cuando tú quieras. En lugar de presionarlo, sugiere otras actividades que le ayuden a procesar sus sentimientos. Los niños mayores pueden llevar un diario para escribir preguntas o preocupaciones que surjan. A los más jóvenes les puede resultar útil dibujar.
Comparte tus sentimientos
Es normal que tu primer instinto puede sea fingir que está todo bien, pero recuerda que es importante reconocer tus sentimientos. Eres el modelo a seguir de tu hijo; enséñale formas positivas de lidiar con las emociones fuertes. Comparte tus emociones con él, pero también lo que piensas hacer al respecto. Por ejemplo, “me siento molesto, así que creo que daré un paseo en bicicleta”. O “me siento un poco asustado también. Tal vez si hablamos de ello, ambos nos sentiremos mejor”.
Tranquiliza, pero no hagas promesas
Reconforta a tu hijo y hazle saber que nada de lo que sucede es culpa suya, y que harás todo lo que esté a tu alcance para cuidarlo. También hazle saber que puede preguntarte lo que quiera y que pueden hablar sobre este tema de nuevo.
Pero ten cuidado de no hacer ninguna promesa que no puedas cumplir. Trata de hablar primero con el equipo médico sobre las expectativas para no terminar haciendo promesas falsas.
Alienta a tu hijo a hacer preguntas
Para terminar cada charla, pregúntale a tu hijo si quiere saber algo más. No tengas miedo de decir “no lo sé”. Puedes animar a tu hijo a que le pregunte al médico y al personal del hospital, o simplemente decirle que lo resolverán juntos.
Busca ayuda
Si te sientes abrumado o tu hijo parece tener problemas para afrontar la situación (ambos son totalmente normales), siempre puedes buscar ayuda profesional. Un psicólogo, un especialista en vida infantil o un trabajador social pueden ser un gran recurso para ayudar a transitar las emociones, desarrollar estrategias de afrontamiento y armar un plan para avanzar.
Nadie quiere tener que compartir noticias decepcionantes o inquietantes. Pero con un poco de preparación, puedes ayudar a tu hijo a sobrellevar el momento y crecer.
Para obtener más consejos sobre cómo ayudar a tu hijo a afrontar la situación con frases apropiadas para su edad, visita la sección Niños.