NIÑOS EN EDAD ESCOLAR
Los niños en edad escolar están en pleno desarrollo de la comprensión básica del cuerpo y su funcionamiento, y cómo los medicamentos y tratamientos podrían ayudar. Han comenzado a desarrollar habilidades para afrontar situaciones molestas, y es posible que hayan adquirido algunas formas de ayudarse a sentirse mejor o calmarse cuando tienen miedo. Sin embargo, tu hijo con cáncer u otra enfermedad sigue necesitando de los adultos para que le brinden información y lo ayuden sobrellevar la situación.
Los niños en edad escolar están en pleno desarrollo de la comprensión básica del cuerpo y su funcionamiento, y cómo los medicamentos y tratamientos podrían ayudar. Han comenzado a desarrollar habilidades para afrontar situaciones molestas, y es posible que hayan adquirido algunas formas de ayudarse a sentirse mejor o calmarse cuando tienen miedo. Sin embargo, tu hijo con cáncer u otra enfermedad sigue necesitando de los adultos para que le brinden información y lo ayuden sobrellevar la situación.
Una enfermedad grave o una hospitalización es un desafío totalmente nuevo. Tu hijo en edad escolar necesita tu ayuda para entender la situación y sobrellevarla. A esta edad, los niños observan de cerca a los adultos y aprenden de sus comportamientos no verbales en lo que respecta a la gravedad de la enfermedad y cómo deberían reaccionar. Es posible que no crean en las explicaciones verbales si lo que ven no coincide con lo que tú y los demás les dicen. Además:
- Usarán su imaginación para “llenar los espacios en blanco” cuando no tengan información realista.
- Podrían llegar a creer que la enfermedad o la herida es un castigo por algo que hicieron mal.
- Pueden experimentar reacciones significativas de dolor y pérdida, aunque se haya hablado de ello.
- Pueden reaccionar con frustración e impotencia: ten esto en cuenta si tu hijo parece arremeter con irritación o enojo.
- Necesitan rutinas, previsibilidad y límites de comportamiento para restablecer los sentimientos de seguridad.
- Pueden verse afectados por lo que perciben de sus cuidadores y otras personas.
Una enfermedad grave o una hospitalización es un desafío totalmente nuevo. Tu hijo en edad escolar necesita tu ayuda para entender la situación y sobrellevarla. A esta edad, los niños observan de cerca a los adultos y aprenden de sus comportamientos no verbales en lo que respecta a la gravedad de la enfermedad y cómo deberían reaccionar. Es posible que no crean en las explicaciones verbales si lo que ven no coincide con lo que tú y los demás les dicen. Además:
- Usarán su imaginación para “llenar los espacios en blanco” cuando no tengan información realista.
- Podrían llegar a creer que la enfermedad o la herida es un castigo por algo que hicieron mal.
- Pueden experimentar reacciones significativas de dolor y pérdida, aunque se haya hablado de ella.
- Pueden reaccionar con frustración e impotencia: ten esto en cuenta si tu hijo parece arremeter con irritación o enojo.
- Necesitan rutinas, previsibilidad y límites de comportamiento para restablecer los sentimientos de seguridad.
Señales de que un niño en edad escolar tiene dificultades para afrontar la situación
Estas son algunas señales de que tu hijo que padece cáncer u otra enfermedad podría estar teniendo problemas para afrontar la situación. Si duran más de unas semanas o interfieren en la vida cotidiana del niño, deberías consultar a su médico o terapeuta.
Presta atención si tu hijo:
- quiere estar contigo todo el tiempo o quiere estar solo;
- se siente abrumado, nervioso o irritable con facilidad;
- cambia su comportamiento y se vuelve más sensible y callado, o se vuelve contestatario y se mete en peleas;
- tiene problemas para dormir o pesadillas;
- extraña a sus amigos o se siente excluido;
- presenta problemas en la escuela.
- tiene accidentes frecuentes en el control de esfínteres;
- tiene problemas para comer o se niega a comer muchos tipos de alimentos.
Formas de ayudar a los niños en edad escolar que tienen enfermedades graves
- La mejor forma de ayudar a un niño es considerar el panorama completo:
• ¿Qué necesitas como cuidador?
• ¿Qué necesita saber el niño?
• ¿Qué recursos te serán útiles durante el proceso?
- Pregúntale a tu hijo qué sabe sobre la enfermedad o la herida. Esto te permitirá establecer un punto de inicio. Pregúntale también qué sabe sobre el hospital o la clínica. Si estas conversaciones difíciles te generan nerviosismo, puedes leer Cómo darle malas noticias a tu hijo para obtener apoyo adicional.
- Cuando des información, hazlo de manera abierta y honesta. Alienta a tu hijo a hacer preguntas, no solo a ti, sino también al personal de atención médica.
- El niño en edad escolar puede escuchar muchas conversaciones y sacar a conclusiones apresuradas con base en una parte de la información. Habla con tu hijo sobre lo que sabe y aclara todos los conceptos equivocados.
- Prepara a tu hijo para los cambios que experimentará en su cuerpo y en su vida diaria. En esta Guía para ayudar a los niños a sobrellevar los cambios, encontrarás información útil para este proceso.
- Alienta a tu hijo a expresar sus sentimientos. Habla sobre las muchas formas de expresar los sentimientos (hablar, dibujar, contar cuentos, abrazarse) en diferentes momentos (durante la cena o antes de irse a dormir) y lugares (en el automóvil, en casa, en el hospital). En nuestra sección de Recursos, hay actividades o libros buenos que pueden probar.
- Ayuda a tu hijo a identificar sus sentimientos, como tristeza, miedo, enojo, celos o culpa. Comparte tus propios sentimientos y conviértete en un buen oyente, aunque sea duro escuchar lo que tu hijo tenga para decir.
- Habla sobre temas distintos de la enfermedad o el tratamiento. Pide a los médicos, enfermeras y otros ayudantes que hagan lo mismo. La plantilla “Todo sobre mí” puede ser útil para compartir más información sobre el niño y sus intereses.
- Crea un plan con la escuela de tu hijo para que no pierda el ritmo escolar. Algunos hospitales tienen maestros en el personal que pueden ayudar con la tutoría o comunicar las necesidades de tu hijo a la escuela.
- Es posible que a tu hijo le preocupe lo que opinen sus compañeros de clase y amigos sobre sus cambios de aspecto o comportamiento debido a la enfermedad, la herida o el tratamiento. Traten de anticipar lo que las personas pueden llegar a decir y practiquen cómo debería responder el niño (por ejemplo, si alguien lo mira fijo, podría sonreír o saludar). El artículo Cómo ayudar a tu hijo a responder preguntas sobre el cáncer o la enfermedad grave te servirá de guía en este proceso.
Frases sobre el hospital para usar con los niños en edad escolar
Nadie conoce a tu hijo mejor que tú. Aprovecha esas experiencias para hablar con él sobre las cosas que son difíciles o desafiantes. El especialista en vida infantil, los médicos y las enfermeras también pueden aportar sugerencias específicas sobre cómo explicarle la enfermedad o el tratamiento a tu hijo en términos adecuados a su edad. A continuación, encontrarás algunas sugerencias para romper el hielo.
Generales:
- “¿Cómo estás? ¿Estás preocupado o asustado por algo? Cuando algo me preocupa, me ayuda hablar con alguien”.
- “Si no quieres hablar ahora, ¿te gustaría hacer un dibujo o escribir algo sobre lo que sucede y cómo te sientes?”
- “Antes de la enfermedad/herida, la vida era algo diferente. Hablemos sobre cómo cambiaron las cosas y lo que eso significa para (la semana, el mes, el año, la vida)”.
- “Está bien que te sientas triste porque las cosas cambiaron y ya no puedes _________. ¿Por qué no hacemos una lista de las cosas que te gustaría hacer y vemos si hay alguna forma de hacerlas?”
Hospital/Clínica:
- “El hospital o la clínica es un lugar nuevo para todos. Si algo te genera dudas, te preocupa o te asusta, cuéntamelo para que podamos hablar de ello”.
- “El hospital o la clínica es un lugar nuevo para todos. Los médicos y las enfermeras necesitan hacer algunas cosas para tratar a tu cuerpo. ¡Tú también puedes ayudar!”
- “Muchas personas trabajan en el hospital o la clínica. Están para ayudarnos. Si hay algo que no sabes, puedes preguntarles. Una parte de su trabajo es responder tus preguntas”.
- “El hospital o la clínica puede ser un lugar aterrador porque es nuevo y hay gente nueva. Todas las personas que trabajan allí están para ayudarnos. Cuidan a muchos niños cada día”.
- Habla con tu hijo sobre cuál es su trabajo en el hospital. “Tu trabajo es ponerte el termómetro debajo de la lengua para que la enfermera pueda controlar tu temperatura”.
- “A veces, para ayudarte mejor, las enfermeras o los médicos tienen que revisarte o darte medicamentos que solo se pueden administrar en el hospital o la clínica”.
- “Algunos medicamentos se administran con una aguja. Puedes sentir un pinchazo. Tu misión es quedarte quieto y la mía, ayudarte a pensar en otra cosa mientras tanto. Puedes (tomarme de la mano, leer un libro) mientras la enfermera o el médico hacen su trabajo”.
- Nota: Habla con el especialista en vida infantil, las enfermeras y los médicos sobre lo que tienen por delante y elige tus palabras en consecuencia. Es importante no hacer promesas que no sean realistas, por ejemplo, “apenas sentirás el pinchazo”.
Preparación del niño para el hospital o los procedimientos
Tu hijo responderá mejor si está preparado para lo que le espera. Los niños aprenden con los 5 sentidos, puedes ayudarlo si le explicas lo que puede oír, ver, sentir, oler y degustar. Si es posible, trata de que pueda tocar el equipo médico que se utilizará para ayudarlo a mejorar. ¿Puede tocar la vía intravenosa, el tensiómetro o la sonda del saturómetro?
La mejor forma de ayudar durante la aplicación de una inyección u otro procedimiento es buscar una distracción. Ayúdalo a mirar, a pensar o a dejarse llevar por otra cosa. Por ejemplo, podrían hacer burbujas, soplar un molinete, mirar un video o jugar un juego en el teléfono o la tableta.
Puede sonar extraño, pero se ha demostrado que las frases tranquilizadoras, como “solo te dolerá un poco”, “eres muy valiente con este dolor” o “me apena tanto que te duela”, aumentan el dolor o la angustia durante un procedimiento. Entonces, concéntrate en la distracción y elogia a tu hijo por acciones ESPECÍFICAS (“¡Qué bien que no te moviste y te concentraste en el juego!”).
Frases útiles
- “Tendrás que pasar la noche en el hospital para que tu cuerpo reciba los medicamentos que necesita. Son medicamentos que mamá y papá no pueden darte en casa”.
- “A veces, los niños tienen que ir al hospital para recibir los medicamentos que su cuerpito necesita. Vamos a ir al hospital, pero no pasaremos la noche allí, veremos al médico en el consultorio que tiene en el hospital y que se llama clínica. En la clínica, hay enfermeras y médicos que te cuidarán, te revisarán y te darán todos los medicamentos que necesites”.
- “En el hospital, hay muchas máquinas que se usan para tratar de curar el cuerpo de las personas. Pueden tener sonidos, olores o un aspecto diferente. Si vemos algo que no conocemos, preguntemos qué es, así no nos da tanto miedo”.
- Tipos de hospitales
• Hospital de Niños: “tenemos que ir al hospital para que te den medicamentos. Es un hospital solo para niños”.
• Piso de pediatría en un hospital de adultos/comunidad: “tenemos que ir al hospital para que te den medicamentos. Este hospital tiene un sector en el que se ayuda a los niños como tú”.
• Hospital Comunitario sin piso de pediatría: “tenemos que ir al hospital para que te den medicamentos. En este hospital, se atiende a adultos y a niños. Los médicos y las enfermeras saben cómo ayudar a los niños como tú”.
- “En el hospital, hay muchas máquinas que se usan para tratar de curar el cuerpo de las personas. Pueden tener sonidos, olores o un aspecto diferente. Si vemos algo que no conocemos, preguntemos qué es, así no nos da tanto miedo”.
- Piensa en los 5 sentidos (olfato, gusto, oído, vista y tacto) cuando prepares a tu hijo para un procedimiento. Por ejemplo, puedes oír el pitido de la máquina en un portasueros.
- Hazle saber a tu hijo que está bien sentirse asustado, enojado o molesto. Dile que los médicos y las enfermeras están tratando de ayudar a su cuerpo. “Sé que esto te asusta. Podemos tomarnos de la mano y cantar una canción”. “Los médicos y las enfermeras tratarán de curar tu cuerpo”.
- Trata de evitar la palabra “tomar”, ya que los niños pequeños pueden pensar que les sacan algo. Ejemplo: “La enfermera va a tomar tu temperatura”. En cambio, puedes decirle “la enfermera va a controlar tu temperatura”.
- Ten cuidado con la palabra “solo”, ya que tu hijo podría sentir que no validas sus sentimientos. En algunos casos, tu hijo podría estar manifestando una reacción a lo que piensa que va a suceder o debería sentir. En otros, el miedo al dolor puede ser real.
- Trata de evitar la expresión “¿sí?” después de una oración porque podrías darle a entender que tiene opciones, cuando seguramente no sea así. Por ejemplo: “Tenemos que ir al hospital para que te den medicamentos, ¿sí?”
Cómo hablar con los niños en edad escolar sobre las enfermedades
- Cuando hables con tu hijo, ubícate a la altura de sus ojos. Esto hace que se sienta más cómodo.
- Demuestra apertura y honestidad, usa palabras que pueda entender. Llama a la enfermedad por su nombre (cáncer, diabetes, etc.) y cuéntale sobre los cambios que experimentará en su cuerpo o en sus capacidades.
- Pregúntale a tu hijo qué sabe sobre la enfermedad o la herida. Esto te permitirá saber lo que está pensando (te sorprenderá cuánto entiende o malinterpreta) para establecer un punto de inicio. Pregúntale también qué sabe sobre el hospital o la clínica.
- Recuerda que tu hijo no tiene la capacidad de manejar demasiada información junta. Puedes dividir el tema en varias conversaciones breves, en las que aborden solo las cuestiones que son relevantes en ese momento.
- Transmítele tranquilidad y déjale en claro que no se enfermó por algo que haya dicho o hecho (si la enfermedad o la herida es una consecuencia parcial de algo que hizo, omite este enunciado y pon el énfasis en lo que están haciendo ahora para mejorar).
- Alienta a tu hijo a expresar sus sentimientos. Hay muchas formas de expresar los sentimientos (hablar, dibujar, contar cuentos, abrazarse) en diferentes momentos (durante la cena o antes de irse a dormir) y lugares (en el automóvil, en casa, en el hospital). En nuestra sección de Recursos, hay actividades o libros buenos que pueden probar. Por ejemplo, la masa Play Doh es buena para ayudar a calmar los sentimientos de enojo.
- Ayuda a tu hijo a identificar sus sentimientos, como tristeza, miedo, enojo, celos o culpa, y hazle saber que está bien sentirse así. Anímalo a hablar contigo cuando se sienta molesto y conviértete en un buen oyente, aunque sea duro escuchar lo que tu hijo tenga para decir.
- Comparte tus propios sentimientos y lo que te ayuda a sobrellevar la situación.
- Para terminar cada charla, pregúntale a tu hijo si quiere saber algo más. Aliéntalo a hacer preguntas, no solo a ti, sino también al personal de salud.
- Para obtener más consejos sobre cómo tener conversaciones difíciles, lee Cómo darle malas noticias a tu hijo. También encontrarás información útil sobre cómo hablar con tu hijo en esta Guía para ayudar a los niños a sobrellevar los cambios.