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La guía de autocuidado de una mamá
Cindy Kerr / 12 de mayo de 2019
Cuando Ryan estaba enfermo y alguien me dijo que “cuidara de mí”, mi primera reacción fue poner los ojos en blanco. Soy mamá, ¡por supuesto que voy a cuidar de mi hijo primero! Pero con los años, aprendí algunas cosas.
Tomarte el tiempo para cuidar tu salud emocional, física y espiritual no solo es bueno para ti; es esencial para tus hijos. Cuidar de un niño enfermo o herido es física y emocionalmente agotador. Sin embargo, no puedes cuidar bien de tu hijo ni defender sus intereses si estás agotado.
Como me dijo un amigo (¡y muchos auxiliares de vuelo!): “Tienes que ponerte primero tu máscara de oxígeno”. El estrés y el agotamiento afectan tu salud física y tu sistema inmunitario. También pueden provocar irritabilidad y resentimiento, lo que dificulta que puedas dar el apoyo emocional que tus hijos necesitan.
Recuerda que ser cuidador es como correr una maratón. ¡Necesitas conservar tus fuerzas! Así que, en este Día de la Madre, y todos los días, dedícate algo de tiempo, aunque solo sean uno o dos minutos.
¿No sabes por dónde empezar? Aquí te cuento algunos de mis consejos de autocuidado favoritos. También puedes encontrar más ideas y consejos en Cuidar de ti.
Autocuidado para mamás
Baja las expectativas
Todas queremos ser Supermamá, pero adivina qué: ¡ya lo eres para tus hijos! ¡Date un respiro! La casa no tiene que estar impecable y no tienes que asistir a todas las actividades.
Piensa en una sola cosa que podrías quitar de tu rutina y no extrañarías. Luego, ¡hazlo!
Conecta con tus amigos
Los vínculos fuertes son fundamentales para el bienestar. Pueden ayudar a combatir la ansiedad y la soledad, e incluso mejorar la salud física. Y la buena noticia es que lo que verdaderamente importa es la calidad del tiempo que compartimos, no la cantidad.
Intenta programar al menos una hora ininterrumpida con un amigo cercano haciendo algo que disfrutes. Puede ser una simple llamada telefónica, una salida a un café o un paseo.
Acepta (y pide) ayuda
Sí, probablemente podrías hacerlo todo por tu cuenta, pero ¿por qué llevar la carga sola cuando tantas personas a tu alrededor quieren ayudar? ¿Cómo te sentirías si un amigo estuviera pasando por algo similar?
Piensa en las tareas que puedes delegar: cocinar, limpiar, lavar la ropa, llevar a tus otros hijos a sus actividades, etc. Haz una lista para tener ideas a mano cada vez que alguien te pregunte. También puedes decirles a amigos y familiares que consulten la página Comunidad para obtener consejos sobre cómo apoyarte mejor.
Mejora tu ánimo
Sé amable contigo y date algunos mimos. Enciende una vela, píntate las uñas, date un baño tibio, lo que sea que te haga sentir cuidada. O date un gusto con tu bocadillo preferido y disfruta de un buen libro, una revista o ese programa de televisión que es tu placer culposo. ¡Y, por favor, deja la culpa a un lado!
También podrías aprovechar el poder de la música. Crea una lista de reproducción con tus canciones favoritas, con mensajes de esperanza, canciones de tu época de secundaria o algo que te traiga recuerdos felices.
Prepara un kit de herramientas para cuidadores
Ten listo un kit especial, solo para ti, para cada vez que vayas al hospital, a la clínica o estés fuera de casa.
Algunas cosas que puedes incluir son:
- Plastilina (o un juguete de chasquido/clic) para aliviar el estrés
- Un libro para colorear, una novela, un libro de búsquedas de palabras u otra actividad divertida para mantenerte ocupado
- Pañuelos, loción, goma de mascar, analgésicos
- Bocadillos y bebidas saludables
- Un mazo de cartas para que tú y tu hijo se entretengan
- Diario o cuaderno para escribir tus pensamientos, recordatorios o información sobre el tratamiento de tu hijo
- Calcetines, si vas a estar en el hospital (¡puede hacer frío!)
- Cualquier otra cosa que te haga sentir como si tuvieras un pedacito de tu casa contigo
Practica la gratitud
Es parte de la naturaleza humana darle más importancia a lo negativo que a lo positivo. Pero una actitud así puede ser desmoralizante y arruinarte el día, en especial, si te sientes abrumada. Practicar la gratitud puede ser una excelente manera de darle un giro a tu día.
Para hacerlo sencillo, descarga una aplicación de gratitud o crea un diario de gratitud para registrar lo que quieres agradecer: un abrazo fuerte, una taza de café caliente, una ducha de 5 minutos. Si te cuesta, hazte esta pregunta: “¿Qué cosa salió bien hoy?”
Para mí, dedicarme tiempo iba en contra de todos mis instintos sobre el cuidado de Ryan y de mi familia. Con el tiempo, aprendí que para sobrevivir a la maratón del cuidado, tenía que dosificar mis fuerzas y que, a veces, necesitaba parar y descansar. Te animo a hacer lo mismo.
¡Feliz Día de la Madre de parte de los que hacemos Ryan’s Case for Smiles!