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Ayudar a los niños gravemente enfermos a controlar el miedo y la ansiedad

Cuando un niño tiene una enfermedad grave o crónica, es normal que sienta miedo y ansiedad. A fin de cuentas, tú también estás preocupado. Tu hijo puede pensar mucho en lo sucedido, desarrollar nuevos miedos o preocuparse por que algo más pueda ocurrir. También es normal que tengan regresiones, exageren sus reacciones o se vuelvan más dependientes. Por fortuna, hay formas de ayudar a los niños a controlar el miedo y la ansiedad, y con amor, cuidado y apoyo podrán volver a la normalidad.

Cómo ayudar a un niño a afrontar la preocupación y el miedo

Mom comforting anxious boyDesarrollar habilidades saludables de afrontamiento es fundamental para los niños que tienen enfermedades y heridas crónicas y graves. Les permitirá controlar sus emociones durante y después del tratamiento y afrontar los distintos desafíos que tienen por delante.

A continuación, encontrarás formas de ayudar a los niños a controlar el miedo y la ansiedad. Son consejos excelentes que puedes aplicar a los hermanos, ya que también tienen dificultades para afrontar la situación.

Habla sobre los sentimientos de tu hijo y responde sus preguntas con honestidad

Si bien el primer instinto es evitar hablar sobre la enfermedad de un hijo y enfocarse en temas más ligeros, es importante generar espacios para que compartan sus preocupaciones e inquietudes. Puedes comenzar simplemente preguntándole en qué piensa. Luego, escucha con paciencia y sin distracciones,

No te apresures por darle consejos ni desestimes sus preocupaciones porque puede hacerle pensar que no debería sentirse como se siente. En cambio, dale espacio para que hable, haya silencios y valida sus sentimientos (para obtener más consejos sobre cómo tener conversaciones difíciles, lee Cómo darle malas noticias a tu hijo).

A veces, tu hijo puede tener poco que decir o no estar abierto a hablar. En este caso, simplemente hazle saber que está bien y siempre estás ahí para escuchar. Todos necesitamos tiempo para procesar nuestros sentimientos, pero saber que tenemos a alguien a quien acudir es muy importante.

También es importante responder las preguntas de tu hijo de manera abierta y honesta. Sin la guía de los padres, los niños tienen a hacer suposiciones o, peor aún, buscar respuestas en Internet. Usa palabras simples que puedan entender y llama a la enfermedad o herida por su nombre. Si no sabes una respuesta, simplemente diles que no sabes, pero que lo averiguarás. También puedes pedirle a tu proveedor médico, especialista en vida infantil u otro personal de atención médica si puede explicarle la enfermedad/herida específica y responder las preguntas médicas. Echa un vistazo a la página Niños en CopingSpace para más consejos y frases útiles según la edad de tu hijo.

Ayuda a tu hijo a nombrar sus sentimientos

African American Girl ColoringLos niños (y también los adultos) pueden tener problemas para reconocer e identificar sus sentimientos. Esto podría dificultar aún más el tratamiento y el afrontamiento. Ayuda a tu hijo a identificar sus emociones (asustado, preocupado, molesto) y a expresarlas de distintas maneras. Los niños más pequeños disfrutan del juego, el arte o la narración de cuentos, mientras que los niños mayores y los adolescentes podrían preferir llevar un diario o escribir sobre sus experiencias y sentimientos. También pueden usar la creatividad y expresarse a través de la poesía, la composición de canciones y el arte.

Una forma útil de formar comportamientos saludables es hablar de tus propias emociones y métodos para afrontarlas. Compartir tus sentimientos a lo largo del día muestra a los niños que son totalmente normales y que, incluso cuando las emociones son difíciles o abrumadoras, hay maneras de sentirse mejor o controlarlas hasta que pasen. Por ejemplo, podrías decir “estoy preocupado por la reunión de mañana. Creo que escribiré en mi diario esta noche”. O, “estoy muy ansioso en este momento y me pone de mal humor. Creo que iré a dar un paseo. Mover el cuerpo siempre me hace sentir mejor”. Podrías entonces invitarlo a acompañarte o probar el mismo método.

Identifica qué desencadena el miedo y la ansiedad en tu hijo

Puede ser difícil para los niños ser conscientes de la causa raíz de sus sentimientos. Las cosas más extrañas pueden desestabilizar a tu hijo, como sucede con las rabietas de un niño pequeño porque la cuchara es de otro color. Se les suele llamar desencadenantes del miedo o la ansiedad. Trata de darte cuenta cuando tu hijo se sienta molesto, irritable o cauteloso. ¿Hay patrones o situaciones determinadas que lo hacen enojar o sentir ansiedad? ¿Hay recordatorios de su enfermedad que realmente le molestan?

Una vez que creas haber identificado algunos desencadenantes, habla con tu hijo sobre ellos. Explícale que esos sentimientos son una reacción a pasar por algo aterrador y que pasarán con el tiempo. Ayúdalo a pensar en qué más le preocupa o asusta. Una vez que entienda mejor por qué reacciona de cierta manera, recuperará algo del sentido de control.

Crea un plan para gestionar las preocupaciones y los miedos de tu hijo

Anxious Kid Holding HeadLos niños se desenvuelven mejor cuando están preparados para afrontar los desafíos. Como cuando repasan las expectativas para el primer día de escuela o un viaje, pueden trabajar juntos en crear un plan de afrontamiento de los miedos y preocupaciones excesivos. Es importante que no trates de resolver sus problemas de inmediato. Deja que tome la iniciativa y se sienta capaz de enfrentar los desafíos que se avecinan.

Invita a tu hijo a hacer una lista de lo que puede hacer cuando esté preocupado o asustado. Luego, pídele que piense en lo que otros pueden hacer para ayudar. En el caso de los niños que sufren ansiedad, es empoderador mencionar todo lo que pueden controlar, aun cuando la salud y las emociones parezcan incontrolables.

Escribir el plan (o ilustrarlo en el caso de los niños más pequeños) y ponerlo en un lugar muy visible puede servir como un recordatorio útil cuando surjan las complicaciones. Luego, cuando las preocupaciones lo abrumen, simplemente lo guías al plan y lo alientas en el proceso.

Ayuda a tu hijo a practicar formas de afrontar sus miedos

El miedo y la ansiedad pueden impedir que tu hijo haga lo que necesita o quiere hacer (como probar nuevas actividades o dormir solo). Si este es tu caso, intenta ayudarlo a identificar pasos pequeños y manejables que puedan tomar hacia su objetivo. También es una buena idea practicar el plan de afrontamiento para cuando estos esfuerzos desencadenen su miedo y ansiedad.

Fomenta todos sus esfuerzos, aunque te parezcan insignificantes. Puede avanzar a paso muy lento, pero ten paciencia, no lo apresures y festeja cada pequeña victoria en el proceso.

Anima al niño a tomarse un descanso de las preocupaciones y esperar lo bueno

Teen boy listening to musicEl miedo y la preocupación pueden consumir la vida de un niño. Por eso es importante tomarse un descanso de las preocupaciones y centrarse en esperar cosas buenas. Anima a tu hijo ansioso a dedicar tiempo a hacer actividades divertidas, como pasar tiempo con amigos, estar al aire libre, leer, escuchar música u otro pasatiempo.

También puedes entrenarlo para que se centre en lo positivo y espere cosas buenas. Desde ya, hazle saber que siempre puede hablar contigo sobre sus preocupaciones, pero explícale que solo vemos aquello en lo que nos enfocamos. Pregúntale sobre las cosas buenas de su vida y lo que anhelan. Cuéntale sobre las cosas buenas que suceden en tu día también. Cuando tengan días malos (y todos los tenemos), ayúdalo a entender que es normal y que pasará pronto. Mañana será otro día.

Calma y consuela a tu hijo ansioso

Inevitablemente, la vida puede ser difícil, sobre todo, cuando un niño tiene una enfermedad o herida grave o crónica. Tu hijo puede sentirse abrumado y consumido por la preocupación. En estos momentos, hablar no servirá de mucho porque solo necesita cariño y comprensión.

Demuéstrale y dile que siempre contará con tu apoyo en estos tiempos difíciles. Abrazos, caricias, calma son invaluables. Dentro de tus posibilidades, anímalo a hacer respiraciones profundas para que pueda calmar su mente y su cuerpo. También pueden probar otras actividades de atención plena, como la meditación. Hay muchos recursos disponibles en línea. Otra opción es pedirle sugerencias de actividades al especialista en vida infantil.

Terapia y servicios de consejería para niños

Ver a un niño sufrir de ansiedad es una de las cosas más difíciles para un padre, y es probable que estés haciendo para ayudarlo. Ten siempre presente que no hay un mal momento para buscar asesoramiento profesional o apoyo adicional. Los terapeutas y los consejeros de salud mental pueden ofrecer orientación y herramientas prácticas para ayudar a los niños (y sus cuidadores) a funcionar mejor en la vida diaria.

Si la ansiedad de un niño empeora, dura varias semanas o interfiere en las actividades cotidianas, puede ser el momento de buscar apoyo. Buscar ayuda no es una señal de fracaso. Es un signo de coraje y fortaleza. Habla con el equipo médico de tu hijo sobre la terapia y el asesoramiento, y consulta más información sobre la terapia para tu hijo aquí.

¿Estás lidiando con tus propios miedos y ansiedad? Tenemos ayuda para ti también. Lee Cómo controlar tu propio miedo cuando tu hijo está gravemente enfermo para obtener más información, consejos y orientación que te ayuden a sobrellevar este momento difícil.

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