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Cómo ayudar a un amigo cuando su hijo está enfermo
5 de agosto de 2019
Lamentablemente, la mayoría de nosotros conocemos a alguien cuyo hijo ha sido diagnosticado con una enfermedad que cambia la vida, ya sea cáncer, diabetes o asma grave. Y lo más natural es querer ayudar.
También es normal sentirse impotente, confundido e inseguro de qué hacer. Pueden fallarnos las palabras y nos preocupamos tanto por hacer o decir algo incorrecto que terminamos haciendo nada. Es una lástima que sea así… y una oportunidad perdida.
No existe la manera perfecta de ayudar a un amigo, pero podemos guiarnos con algunas pautas básicas. A continuación, encontrarás algunos consejos para tener en cuenta. Pero, sobre todo, solo debes estar allí, escuchar y dejar que tu amigo sepa que no está recorriendo este camino solo.
Apoyar a un amigo que tiene un hijo enfermo o herido
Pregunta, luego escucha.
Cada persona y cada situación es diferente. Por eso, el primer paso para ayudar a alguien es preguntarle lo que necesita. No des nada por sentado. Tal vez, pienses que tú te comportarías diferente si estuvieras en su lugar, pero ojalá nunca lo descubras. Lo mejor es guiarte por tu amigo.
Sabemos que preguntar es importante, pero los cuidadores no siempre saben qué decir o les cuesta aceptar la ayuda. Aquí te será útil recurrir a todo lo que sabes sobre tu amigo y estar atento a las necesidades de la familia en un momento dado. Tener sugerencias preparadas es muy útil para quitarle presión.
Encárgate de las tareas comunes y corrientes
Una de las mejores maneras de apoyar a un cuidador es disminuir la carga de la vida cotidiana. Pasear al perro, aspirar la casa, lavar los platos, son tareas comunes que se convierten en una prueba tangible del amor.
Hacer las compras también es una forma excelente de ayudar. Muchas personas piensan en llevar comida (y se valora muchísimo), pero ¿por qué no Kleenex, toallas de papel, papel higiénico o Tupperware para todas las sobras? Estos héroes anónimos pueden hacer la vida más amena, mientras tu amigo hace malabares con tratamientos, estudios y visitas al médico.
Alimenta a la familia
Como ya mencionamos antes, la comida es una forma excelente de demostrarle amor a un amigo. Pregunta qué han comido en el último tiempo y si hay alguna restricción dietética. De esta manera, te aseguras de que no estén comiendo cazuela de atún toda la semana.
Piensa en algo que los niños quieran comer. Además de las comidas, barras de granola, cereales, gofres, palitos de fruta y queso son grandes ideas. Seamos realistas, la mayoría de los niños no quieren saber nada con las espinacas cremosas.
Apoya a los hermanos
Es difícil criar a varios niños en circunstancias normales, muchísimo más cuando uno está enfermo o herido. Aunque las intenciones sean buenas, es común que los hermanos queden relegados en el reparto.
Dedica tiempo a hacerlos sentir especiales y asegurarte de que tengan todo lo que necesitan. Envía una tarjeta para hacerles saber que estás pensando en ellos. O mejor aún, invítalos a jugar y darles espacio para hablar.
Los juguetes, las actividades y los libros también son excelentes para los niños más pequeños, mientras que los adolescentes pueden apreciar las revistas y las tarjetas de regalo. Solo no te olvides de consultar con los padres primero para asegurarte de que estos regalos están bien.
Solo pasa tiempo
El mejor regalo que puedes dar es tiempo. Envía una nota o un mensaje a tu amigo para hacerle saber que estás pensando en él. Pasa a tomar un café y conversar (solo envía un mensaje antes para saber si está en casa y si quiere la compañía).
Es posible que tu amigo necesite desahogarse o que quiera hablar de algo no relacionado. De cualquier manera, no tienes que tener todas las respuestas. Puede ser incómodo sentarse con un amigo en dolor, y tentador señalar lo positivo. Pero las generalidades y los lugares comunes no sirven de nada. Elige la verdad, aunque duela, los amas y estás con ellos.
Entiende que su vínculo puede cambiar
Tu amigo está pasando por una experiencia muy difícil que lo cambiará para siempre, al margen del desenlace. Puede estar irritable o impaciente porque se siente abrumado y asustado. Tal vez, no estén pendientes del vínculo de amistad que los une y tú te sientas ignorado.
No te lo tomes personal ni permitas que te aleje.
Asume un compromiso duradero
Para ir finalizando, es importante recordar que tu amigo te necesita mucho más allá del diagnóstico. Al principio, todos están dispuestos a ayudar, pero esa respuesta inicial comienza a desvanecer después de un tiempo.
Sé una persona de confianza y mantén un contacto regular. Las necesidades específicas pueden cambiar con el tiempo, pero la amistad, el apoyo y el estímulo son atemporales.