BLOG
Cómo tener unas fiestas realistas, pero alegres
Actualizado el 7 de noviembre de 2020
Las fiestas pueden ser un momento de maravilla, alegría y unión, en especial, para los niños, pero también pueden ser un momento de estrés, preocupación o tristeza. Las fiestas tienen un no sé qué que puede agrandar las dificultades a medida que hacemos balance del año y lo comparamos con las expectativas. A esto súmale tener un hijo enfermo o herido…
Por muchas razones, es posible que no puedas hacer todo lo que has hecho para celebrar en el pasado. Es posible que estés agotado emocionalmente o demasiado abrumado. También puede haber limitaciones físicas o problemas de salud.
Sin embargo, eso no significa que sus fiestas estén condenadas ni que no deban celebrar este año. Hay maneras de adaptarse a sus circunstancias actuales y, aun así, tener unas fiestas maravillosas. Lo único que se necesita es comunicación abierta, planificación y creatividad.
Planificar las fiestas con un hijo enfermo o herido
Entonces, ¿qué puedes hacer para ayudar a la familia a adaptarse durante las fiestas después del diagnóstico del niño, durante el tratamiento o en la recuperación? Aquí encontrarás 4 pasos para enfocarte en lo importante, soltar lo que no importa y hacer que todos se sientan amados, valorados y escuchados.
1. Organiza una reunión familiar para planificar las fiestas
En primer lugar, es importante ser honesto y directo con los hijos. Explícales que te encantan sus tradiciones navideñas, pero que este año serán diferentes. Dales espacio para expresar sus sentimientos al respecto, sin juzgar ni tratar de hacerlo “todo mejor”.
Luego, diles que, aunque algunas cosas cambien, tendrán una hermosas fiestas. Decidan qué tradiciones son más importantes y permite que cada miembro de la familia comparta la actividad que realmente le gustaría mantener. Esto ayudará a que tus hijos se sientan escuchados y que puedan opinar sobre el asunto, aunque todo a su alrededor esté fuera de control.
Luego, hagan un plan. Si es posible hacer todo, ¡genial! Si no, sigan con el paso dos.
2. Piensen alternativas juntos para tener una celebración realista
El cambio es difícil, a los 5 años o a los 50. Con las tradiciones familiares, suele ser más difícil. Algunas cosas simplemente no serán posibles, en especial si ponen en riesgo la salud y la seguridad de uno de los miembros de la familia.
Si no pueden seguir una tradición determinada, piensen alternativas con los hijos. Pregúntales qué es exactamente lo que disfrutan de la actividad. ¿Es la música? ¿Un alimento determinado? ¿El hecho de que están todos juntos? Luego, trata de recrear esa parte de una manera más realista.
Por ejemplo, todos los años viajan a un show de luces que queda lejos, este año no pueden ir porque uno de tus hijos no puede estar a la intemperie mucho tiempo. Después de una charla familiar, descubres que lo que realmente ama tu hijo son las luces brillantes y el regalo especial que reciben al final. Para mantener viva esa tradición, puedes pedir que les envíen algunos de esos dulces, ¡o cocinarlos juntos! Luego, conduzcan por el vecindario o exploren lugares cercanos conocidos por sus increíbles luces. No será lo mismo, pero estarán pasando tiempo juntos y ayudarás a que tu hijo sienta que sus deseos importan.
3. Hagan lugar a las emociones complejas sobre las fiestas
Las fiestas pueden ser una época increíblemente alegre, pero también ser un momento difícil para muchos, es especial para quienes están pasando momentos complicados. Es difícil no comparar las circunstancias presentes con el pasado o con algún ideal de perfección.
Tú y tus hijos se sentirán tristes, enojados, decepcionados o incluso simplemente molestos en algún momento. Está bien y es normal. Esos sentimientos pueden convivir con la gratitud, la emoción y la alegría. Lo importante es que les den entidad y los dejen pasar.
¿Cómo puedes ayudar al resto de los miembros de tu familia a manejar estos sentimientos? Sé un oyente compasivo, reflexionen sobre lo que están diciendo y ayuda a los niños a nombrar sus emociones. Si bien tu primer instinto será tratar de hacerlos sentir mejor, es importante no subestimar ni “adornar” la situación. Es útil validar su experiencia y darles espacio para procesar.
En este tipo de conversaciones, lo importante es no hacer promesas que no puedas cumplir. Puede ser tentador decir que el próximo año será diferente (y tal vez lo sea), pero si el pronóstico de tu hijo no está claro o tiene una enfermedad crónica, debes ser honesto y realista. De lo contrario, tus hijos pueden sentirse peor o traicionados más adelante.
También puede ser útil compartir tus propios sentimientos y cómo los enfrentas. Esto normaliza su experiencia y les da la oportunidad de modelar formas positivas de lidiar con las emociones fuertes, una habilidad vital importante y un pilar fundacional de la resiliencia. Cuéntales que, cuando estás triste, te gusta escribir en un diario o salir a caminar. Luego, ayúdalos a pensar ideas sobre lo que podrían hacer ellos.
Para obtener más consejos sobre cómo hablar con tu hijo y ayudarlo a afrontar situaciones, lee Cómo darle malas noticias a tu hijo y visita la página Niños para su edad.
4. Olviden todo lo demás y disfruten de una celebración realizable
Ahora que han identificado las cosas verdaderamente importantes y han hecho un plan con la participación de toda la familia, pueden dejar todo lo demás. Escojan un restaurante o una tienda de comestibles que les gusta para que se encarguen de la comida de las fiestas. Tómense con calma las decoraciones o pídele a un amigo que lo haga por ti (¡también hay profesionales que se encargan de ello!). Compra los regalos en línea y no asistas a la fiesta de la empresa. Incluso puedes decirle a la familia extendida que este año no harán la reunión familiar. Tal vez, se sientan desilusionados, pero deben entender.
Tienes que hacer lo correcto para tu familia y eso te incluye a ti. ¡No sientas culpa! Siempre nos presionamos por encargarnos de todo y estar en todas partes, pero ese no es el mensaje de las fiestas. Lo que más importa es que se cuiden mutuamente y que hagan su mejor esfuerzo. El resto, son solo detalles.
Que en estas fiestas y el próximo año, reciban todo lo bello, todo lo significativo y todo aquello que les traiga felicidad. ¡Felices fiestas de parte de los que hacemos CopingSpace y Ryan’s Case for Smiles!